Recetas tradicionales

Pan de jengibre

Pan de jengibre

Ponga 200 g de azúcar caramelizada y enfríe con 100 ml de agua tibia.

Preparamos el resto de los ingredientes: 3 yemas, la leche en la que disolvemos el bicarbonato de amonio, 200 g de azúcar, canela y manteca de cerdo. Mezclar todo en un bol, luego agregar el almíbar de caramelo (enfriado) y mezclar. Agregue poco a poco la harina, revolviendo para mezclar, hasta obtener una masa dura pero ligeramente pegajosa (por el almíbar), apta para untar.

Envolvemos la masa en papel de aluminio y la dejamos en el frigorífico unas horas o toda la noche.

En 4-5 horas tendremos una masa difícil de trabajar, dura, pero que a temperatura ambiente se volverá pegajosa, por lo que hay que trabajarla rápidamente.

Extendimos láminas de aproximadamente medio cm de grosor y cortamos formas según preferencias, que colocamos en bandejas engrasadas con aceite o forradas con papel de horno.

Ponga las bandejas en el horno precalentado a fuego lento, durante aprox. 5-8 minutos (según el horno y el grosor de la masa). Cuando estén listos, deben estar ligeramente dorados, pero aún esponjosos.

Vidriar: Batir las claras, luego agregar gradualmente el azúcar (incluida la vainilla), sin dejar de mezclar.

En un momento es bastante difícil de batir, pero hay que incorporar todo el azúcar aunque lo pienses mucho, al final añadimos la cucharadita de zumo de limón, mezclamos un poco más y ya está listo el glaseado.

Decora los trozos de pan de jengibre según tus preferencias o enróllalos en el glaseado, sácalos y déjalos secar unas horas, cuidando de rotar los trozos para que se sequen por todos lados.

Aunque el pan de jengibre estará crujiente cuando se enfríe, se derretirá en unas pocas horas y se volverá cada vez más esponjoso (como las hojas de pastel).

Se guardarán en un recipiente tapado o en una bolsa de papel, para que se mantengan tiernas por más tiempo.